Lavandula dentata
La lavanda dentada, Lavandula dentata, se reconoce por sus hojas gris verdosas de borde dentado y por las espigas violetas que se elevan sobre la mata. El tono del follaje refleja bien la luz y su aroma se intensifica al rozarlo.
Desarrolla una mata redondeada y abierta, especialmente en posiciones soleadas y suelos bien drenados. Plantada en grupos, forma masas densas y aromáticas que combinan bien con gramíneas, olivos, salvias y westringias. La piedra y la grava acentúan el contraste entre el follaje gris y la floración violeta.
Cómo podar
Después de la floración principal, retira las espigas secas y recorta ligeramente el crecimiento del año, dejando siempre follaje verde por debajo del corte. Evita cortar la madera vieja, ya que la lavanda rebrota con dificultad desde esa zona. Una poda ligera anual ayuda a mantener la mata compacta y retrasa la aparición de tallos largos y desnudos.
Una curiosidad
Su área de distribución natural abarca el Mediterráneo occidental, el nordeste de África, Jordania y la península arábiga. En climas suaves, puede producir nuevas espigas durante varios meses y prolongar la floración más allá del verano.