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En este primer post quiero compartir el momento en el que nos encontramos: la fase final de plantación de un jardín situado en la costa norte de Mallorca.

La propiedad está cerca de Port d’Albercutx, en una cala relativamente protegida. La exposición al viento es menor que en un frente completamente abierto, pero eso no elimina la influencia del mar. El aerosol salino puede desplazarse con el viento y depositarse sobre las hojas y el terreno, también en las cotas más altas de la ladera.

La selección vegetal parte de esa condición. La estructura principal se apoya en especies mediterráneas y litorales capaces de tolerar sequía, sol y cierto grado de salinidad una vez establecidas. Se han incorporado también algunas especies de otros orígenes por su textura o comportamiento ornamental, situándolas según su tolerancia real y evitando tratar toda la parcela como si tuviera una única exposición.

Estamos ya en los acabados y en las últimas plantaciones. Estas son algunas de las especies utilizadas y el papel que desempeñan en el jardín.

Teucrium fruticans

Arbusto mediterráneo de follaje gris plateado, útil para dar estructura. Tolera la sequía, el viento y el ambiente costero cuando dispone de buen drenaje.

Teucrium marum

Subarbusto compacto y aromático, adaptado al sol y a los terrenos secos y drenantes. Se ha reservado para los puntos más protegidos del aerosol salino directo.

Limoniastrum monopetalum

Arbusto halófilo propio del litoral mediterráneo. Tolera suelos con cierta salinidad, sol intenso y exposición costera, por lo que ocupa algunas de las posiciones más exigentes.

Lavandula dentata var. candicans

Lavanda de follaje plateado y porte extendido. Necesita sol y un drenaje excelente; en este jardín funciona mejor en zonas costeras relativamente resguardadas.

Salvia rosmarinus (Grupo Prostrata)

Romero de porte rastrero, adecuado para bordes, taludes y coronaciones de muro. Soporta sequía, sol y condiciones costeras si el terreno drena bien.

Limonium perezii

Perenne originaria de Tenerife, apreciada por su floración violeta y su presencia gráfica. Admite condiciones costeras, siempre con sol y un terreno muy bien drenado.

Leymus arenarius ‘Blue Dune’

Gramínea rizomatosa de follaje azulado, propia de dunas costeras templadas. Tolera viento, arena y salinidad, aunque en Mallorca conviene observar su respuesta al calor y controlar su expansión.

Helichrysum stoechas

Subarbusto aromático de follaje gris y floración amarilla. Está bien adaptado al sol, la sequía y los suelos pobres, siempre que no retengan agua.

Helichrysum italicum

Aromática mediterránea de hoja estrecha y plateada. Aporta estructura, aroma y floración amarilla, y responde bien en posiciones soleadas, secas y drenantes.

Nassella tenuissima

También comercializada como Stipa tenuissima. Aporta una textura fina y mucho movimiento, pero no es mediterránea y presenta potencial invasor. Conviene controlar su resiembra y evitarla junto a espacios naturales; tampoco es adecuada para recibir salinidad directa.

La pendiente ha sido uno de los principales condicionantes del proyecto. Cada zona exigía revisar el acceso, la profundidad útil de suelo, la escorrentía y la manera de mantener la plantación con seguridad.

En algunos taludes hemos utilizado mallas de control de erosión para proteger la capa superficial mientras arraiga la vegetación. En los desniveles que requerían contención se han construido muros de piedra natural. Con ellos se crean pequeñas terrazas, se suavizan los recorridos y aparecen superficies que pueden plantarse y habitarse mejor.

Todo el jardín se riega por goteo. El sistema permite llevar el agua cerca de la zona radicular y reducir pérdidas superficiales, aunque su eficiencia depende del ajuste. Durante el establecimiento habrá que observar cada sector y adaptar la frecuencia a la estación, la exposición y la respuesta de las plantas.

En algunas fotografías aparezco colocando plantas. Esta fase no es un trámite posterior al diseño. Al trabajar sobre el terreno se comprueban las distancias reales, la relación entre volúmenes, las vistas desde los recorridos y la forma en que cada ejemplar ocupa su lugar.

El plano establece una estructura, pero la plantación permite afinarla. A veces basta con desplazar una planta unos centímetros, girarla o cambiarla de grupo para que la composición encuentre su equilibrio. Da igual que haya cientos de ejemplares: esa lectura final necesita hacerse en el jardín.

También es entonces cuando el proyecto empieza a mostrar su dimensión viva. Llegarán insectos, aparecerán floraciones, cambiarán las densidades y algunas especies responderán mejor que otras. Una parte puede anticiparse; el resto exige observación y tiempo.

La intención de este blog es documentar ese proceso: los condicionantes de cada lugar, las decisiones tomadas, los errores, las correcciones y lo que el jardín va enseñando después de plantarlo.

La disponibilidad de planta también condiciona el diseño. Una especie puede ser adecuada sobre el papel y, sin embargo, no estar disponible con la calidad, el tamaño o la cantidad que necesita el proyecto. Por eso, localizar viveros especializados en especies mediterráneas y plantas adaptadas al clima forma parte del trabajo.

Aquí iré compartiendo esos hallazgos y también los límites con los que nos encontramos. De manera cercana y sin convertir cada decisión en una teoría.

El jardín seguirá cambiando. Este blog servirá para observarlo y contar lo que ocurra.